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jueves, 2 de julio de 2009
Acerca de la gripe A H1/N1
Me molesta profundamente la ligereza e irresponsabilidad que tienen algunas personas cuando "tiran" información sobre este grave problema y dicen cosas como que fue creado intencionalmente para que los laboratorios generen más ganancias, o dislates por el estilo.
En mi país, entre ayer y hoy, murieron las primeras cuatro personas víctimas de esta enfermedad. Yo me pregunto: si sus familiares leyeron la información anterior y la creyeron ¿como se sentirán ahora, pensando en que su ser querido fue víctima de la ambición?
Si quieren saberlo, yo también pienso que el tema de este nuevo virus es un problema económico. Pero no en el sentido de gente inescrupulosa que mata a otra gente (que también los habrá, no seamos tan ingenuos) sino en un sentido más real del que muy poco he oído hablar. Se habla de que, por lo menos en Uruguay, puede haber picos de ausentismo de hasta 30%. Eso significa que las escuelas funcionarán con 30% menos de maestros, la seguridad estará a cargo del 70% de los policías. Los centros asistenciales tendrán una mayor carga de trabajo, pero 30% menos de médicos y de enfermeras. Las fábricas verán disminuir su productividad, el país su competitividad... ¿Les parece una visión demasiado materialista? Yo no lo creo. Porque esa generación de riqueza que se pierde es la misma que me permite darle de comer a mis hijos, mantener la seguridad social, disminuír la pobreza. No entremos en la discusión de como se usan los recursos. Lo cierto es que si los recursos dejan de generarse (o disminuyen fuertemente) no existe ni siquiera la opción de usarlos bien.
También se cuestiona que se da a esta enfermedad mayor difusión que a otras enfermedades que causan muchas más muertes y están arraigadas desde hace mucho tiempo en países pobres del planeta. Y yo pienso que es lógico. Este problema es nuevo, y hay que buscarle solución. Los otros problemas son viejos y las soluciones ya han sido planteadas. O bien han existido dificultades para ponerlas en práctica o bien se trata de un problema político que no es mi intención, ni este es el lugar apropiado, para comentarlo.
En resumen: tratemos el tema de la gripe A H1/N1 responsablemente. No importa que opinemos diferente. Que cada cual diga lo que responsablemente sienta que debe decir, pero sin tomarlo a la chacota o, mucho menos, generando intencionalmente confusión que daña, y mucho, a quienes dicen defender.
miércoles, 10 de enero de 2007
Pasteras, papeleras, ecología y otras yerbas.
Desde nuestro punto de vista, este es un claro ejemplo de negociación por posiciones, no por intereses.
“Con los puentes bloqueados no hay negociación”, “Botnia se va a ir, si o si”. ¿Pero donde se mencionan los intereses? ¿Se ha tomado en cuenta a todos los stakeholders?
Pensemos.
Intereses:
- Para Uruguay
- Recibir la mayor inversión extranjera directa de su historia
- Crear una interesante cantidad de puestos de trabajo directos e indirectos
- Desarrollar su imagen internacional de lugar interesante para radicar inversiones
- Para Argentina
- No ver afectada la calidad de vida de las ciudades fronterizas con Uruguay
- No ver afectado el valor turístico del balneario de Ñandubaysal
Stakeholders más evidentes:
- Ciudadanos de ambos países
- Gobiernos
- Inversores extranjeros
- Consumidores de los productos de estas fábricas
Un argumento que se ha manejado es que los uruguayos estamos siendo manejados por intereses espurios, que no es real que no vaya a existir contaminación, que no se generarán tantos puestos de trabajo. Esto pretende combatirse con mal manejo de la información, desconociendo que se pretende defender un balneario privado y se ataca lo mismo que se practica.
Se habla de contaminación visual, y se defiende con el bloqueo de los puentes, que produce una verdadera contaminación sicológica, impidiendo no sólo el tránsito de turistas, sino también el contacto de familiares que viven a uno y otro lado del río y poniendo en riesgo la estabilidad económica de muchas familias (no sólo uruguayas) que viven del turismo.
Mientras se negocie por posiciones, el problema no tendrá atisbo de solución.
Los intereses uruguayos sólo pueden ser contemplados con la instalación de las plantas, respetando las decisiones ya tomadas sobre la localización y beneficios fiscales.
Para los argentinos, seguramente tienen muy claro que no hay industria que no contamine. Aún la industria turística genera algún grado de contaminación. Deberán especificar que grado de contaminación es aceptable y verificar con estudios independientes y objetivos si los que producirán las plantas son aceptables. Precisamente establecer criterios independientes y objetivos para evaluar el cumplimiento de los compromisos es uno de los pilares de la negociación por intereses.
Resta decir que no estoy a favor ni en contra de la instalación de las plantas de celulosa. Sí estoy en contra de todo tipo de argumentación de una y otra parte que sólo esté basada en el “quiero que”, en lugar del “lo quiero por”. Y seguramente habrá intereses en común que permitirán encontrar la salida adecuada.
Por lo menos, así lo espero…
viernes, 15 de septiembre de 2006
Ausentismo laboral
El término ausentismo tiene alcances diferentes en la literatura, ya que no existe una definición única y universalmente aceptada del término.
Esto puede deberse en parte a que, según cual sea el punto de vista y los intereses en juego, algunos elementos predominan sobre otros. Así, mientras que para el empresario la prioridad es asegurar y aumentar la presencia del trabajador en su puesto, para los sindicatos lo es garantizar la salud de los trabajadores.1
Quedan claramente diferenciados en esta definición, dos tipos de ausentismo: el llamado ausentismo “voluntario” (no asistencia al trabajo por parte de un empleado que se pensaba que iba a ir) y el llamado ausentismo “involuntario” (el ausentismo laboral de causa médica).
Veremos a lo largo de nuestro análisis que, en la realidad de las organizaciones, no todo el ausentismo de causa presuntamente médica es totalmente involuntario ni todo el ausentismo sin justificación médica es totalmente voluntario, por lo que la clasificación tan claramente marcada en la teoría, en la práctica incluye un solapamiento bastante importante de ambas categorías.
Es de destacar que, según la definición de
Consideramos que este tema es altamente relevante, en la medida en que se estima que los daños ocasionados a la economía por esta causa seguramente son cuantiosos. Decimos seguramente por cuanto no conocemos mediciones recientes y globales del ausentismo laboral, realizadas a nivel nacional.
Existe un estudio de
Tengamos presente que si, en nuestro país, la cifra fuera similar a esa, eso equivaldría a las exportaciones de cuero, arroz o textiles.
En el año 2005 el PBI de Uruguay fue de 18.600 millones de dólares y hubieron 1:114.500 personas ocupadas (fuente: Instituto Nacional de Estadística). De ello se deduce que cada persona produjo 16.689 dólares al año, esto es 46.36 dólares por día trabajado. El 2% del PBI equivale a 372 millones de dólares. Considerando que cada trabajador produce 46.36 dólares por día, estos 372 millones de dólares equivalen a 8:024.159. Si obtenemos el cociente entre esta cifra y la cantidad de trabajadores, nos arroja que, con que cada trabajador se hubiera ausentado siete días en el año de su trabajo, las cifras de Uruguay se ubicarían en los rangos planteados en el parágrafo anterior.
Por otra parte, el Banco de Previsión Social pagó, en el año 2.004, un monto de 155:665.662 dólares por concepto de seguro de enfermedad (equivalente a aproximadamente a casi un 1% del PBI de ese año)[2] y el Banco de Seguros del Estado pagó aproximadamente US$ 18,5 millones por concepto de rentas y US$ 5,5 millones por indemnizaciones temporarias. Los gastos directos de asistencia médica y otros gastos de siniestros se estiman en US$ 20 millones anuales[3].
Nos parece que ambas son una manifestación elocuente de la magnitud del problema.
Las condiciones de salud de la fuerza laboral de cada país tienen un impacto económico inmediato y directo sobre la economía nacional y mundial. Las pérdidas económicas totales causadas por enfermedades y lesiones ocupacionales son cuantiosas. Esas pérdidas representan una pesada carga para el desarrollo económico. (Hamoui y colaboradores1, citando a Organización Internacional del Trabajo, 1999)
Dada la ausencia de estadísticas oficiales y la imposibilidad de elaborarlas dentro de los alcances de este trabajo de tesis, decidimos enfocar el estudio en una forma más cualitativa. Para ello realizamos una extensa revisión bibliográfica y entrevistamos a cuatro expertos, en busca de recoger la experiencia nacional en el tema y poder concluír acerca de cuales podrían ser las medidas adecuadas para resolver el impacto económico de este problema, buscando además promover futuros estudios que, realizados en forma sistemática, permitan un monitoreo permanente de la magnitud del mismo.
El tema de ausentismo laboral no es algo nuevo. Ya en 1921, Emil Frankel[4] ponía de manifiesto la importancia del tema.
En Uruguay, sólo encontramos dos trabajos sobre el tema, ambos vinculados a los trabajadores de la salud.
En 1997, el Dr. Daniel Danatro publicó un trabajo sobre Ausentismo laboral de causa médica en una institución pública. En tanto, en el año 2001
En su trabajo[5], el Dr. Danatro analizó una población de 1.474 personas durante un año (1º de Julio de 1994 al 30 de Junio de 2005), lapso durante el cual tuvieron 10.085 días de ausencia por enfermedad. Esto nos arroja un promedio de aproximadamente siete días de ausencia por persona. Citando literatura internacional, el autor estima que el ausentismo por enfermedad o accidentes representa las tres cuartas partes del ausentismo total. Ello permite inferir que el otro 25% está conformado por el ausentismo “voluntario”.
El autor concluye realizando las siguientes recomendaciones:
1. La continuidad de los estudios de absentismo laboral a los efectos de conocer la evolución de dicho absentismo y así poder estimar la real importancia de los indicadores calculados.
2. La planificación y realización de estudios orientados a profundizar en forma cuanti-cualitativa acerca de las características y opiniones de los trabajadores, así como de las condiciones y medio ambiente de trabajo, tendientes a la elaboración de estrategias de mejoramiento de las mismas.
3. La planificación de programas específicos de salud orientados a la prevención de las enfermedades respiratorias y osteomusculares principalmente.
4. La coordinación con otras instituciones públicas y privadas para la realización de estudios similares y la organización de un centro de información en esta temática lo que sería de sumo interés para las instituciones, investigadores, trabajadores, empleadores y/o aquellas personas vinculadas a la salud y el trabajo.
Por su parte,
Menciona también la autora que existe un tercer tipo de costos, a los que llama costos ocultos y derivan, en su opinión, del tiempo perdido por el propio trabajador ausente, del tiempo necesario en disponer que la tarea del trabajador ausente sea realizada por otro, de la disminución en el rendimiento del equipo de trabajo y de la pérdida de producción y de mercado por retraso en el servicio o el encarecimiento del producto, así como de los gastos administrativos derivados de la contratación y formación del personal suplente, aumento de horas extra y otros.
La población estudiada por
Es necesario destacar algunos aspectos:
· Ambos trabajos fueron realizados en empresas del sector público
· Ambos trabajos fueron realizados en instituciones proveedoras de servicios de salud
· Ambos trabajos fueron realizados hace varios años
Esto hace que, por una parte, ambos estudios tengan únicamente validez interna y, por otra parte, que al no existir un seguimiento posterior, los resultados podrían no ser representativos de la realidad actual.
El ausentismo como una variable dependiente
En el modelo de Robbins[7], el ausentismo es una de las variables dependientes, junto con la productividad, la rotación, la ciudadanía y la satisfacción.
Según Robbins, estas variables dependientes o de salida, son resultado de la interacción de diferentes factores que actúan en el plano del individuo, en el plano del grupo al que este individuo pertenece y en el plano del sistema de la organización.
Estas variables, que el autor llama independientes son las que se enumeran a continuación:
· Plano del individuo
o Capacidad
o Aprendizaje individual
o Motivación
o Valores y actitudes
o Percepción
o Personalidad y emociones
o Características biográficas
o Toma de decisiones individual
· Plano del grupo
o Comunicación
o Conflicto
o Poder y política
o Estructura de los grupos
o Equipos de trabajo
o Liderazgo y confianza
· Plano del sistema de la organización
o Cultura de la organización
o Estructura y diseño de la organización
o Diseño y tecnología del trabajo
o Políticas y prácticas de recursos humanos
Estas variables además, no son aisladas sino que interactúan unas con otras en diferentes grados, dentro de su mismo nivel pero también a través de los distintos niveles.
Un elemento interesante es que el modelo puede usarse tanto en el sentido descriptivo como en el sentido explicativo, lo cual hace que el ausentimo pueda utilizar se como un indicador de algunas de las otras variables mencionadas.
Medición del ausentismo
Investigar el fenómeno del ausentismo, particularmente intentando comparar estudios de diferentes orígenes, ofrece la dificultad de que no hay un acuerdo unánime acerca de la forma de calcular los diversos indicadores que miden la magnitud del fenómeno.[8]
Las recomendaciones de
Tasa global de ausentismo: representa la proporción, en porcentaje, entre los días laborales perdidos por ausentismo y los días de trabajo previsto.
Índice de gravedad: Es la relación entre los días laborales perdidos por ausentismo y el número de trabajadores bajo riesgo.
Índice de frecuencia: Es la relación entre el número de episodios de ausentismo y el número de trabajadores bajo riesgo
Índice de duración media de la baja: Es la relación entre el total de días perdidos y el número de episodios de ausentismo.
Estudio de las causas de ausentismo
Como mencionábamos más arriba, la tradicional división entre ausentismo voluntario e involuntario esconde una realidad ineludible, consistente en que hay un amplio solapamiento entre uno y otro. Para decirlo en un lenguaje coloquial, no todos los enfermos se ausentan al trabajo, ni todos quienes se ausentan por razones distintas a una enfermedad lo hacen en forma cien por ciento voluntaria, sino que responden a factores ajenos a su voluntad que les impulsan a tomar la decisión de faltar.
Samaniego8 expresa que hay “dos variables que condicionan la asistencia del empleado: la motivación de asistencia y la capacidad o habilidad de asistencia”. Es de la interacción de estas dos variables, agregamos, de donde surge la decisión de concurrir a trabajar o ausentarse.
La dificultad en analizar y comprender el fenómeno del ausentismo, estriba en que, según el mismo autor, “el ausentista, habitualmente, disfraza las razones auténticas de su ausencia bajo diversos ropajes, para hacerlo socialmente aceptable”.
El origen del ausentismo es, seguramente, multifactorial y pasa no solamente por los planos individual, grupal y organizacional de Robbins, sino también por el medio ambiente extralaboral y los factores perilaborales (aspectos políticos y socio-económicos de la nación y la región)5 .
Los empleados manifiestan su insatisfacción poniendo en práctica cuatro respuestas que se interrelacionan según dos dimensiones: constructiva/destructiva y activa/pasiva.
Las conductas destructivas (salida y negligencia) afectan fuertemente a las variables de desempeño: productividad, rotación y ausentismo. En efecto, la conducta de salida implica el abandono del puesto de trabajo, en tanto la negligencia consiste en dejar que las cosas empeoren.7
Mesa y Kaempffer[9] proponen cuatro modelos de causas de ausentismo:
· Modelo económico de ausentismo laboral. El eje central de este modelo, estriba en que el comportamiento ausentista se debería a la interacción de dos fuerzas, actuando en forma conjunta:
· las motivaciones individuales de ausencia de los trabajadores y
· cuánta ausencia puede ser tolerada por los empleadores, de acuerdo a la tecnología de producción que se utilice.
· Según esta teoría, son los trabajadores quienes eligen la cantidad de ausencia que maximiza sus utilidades, calculando los beneficios y costos marginales de las oportunidades de ausencia que enfrentan. Los empleadores mientras tanto, también calculan los beneficios y costos marginales del ausentismo que perciben y determinan la magnitud de ausencia que minimiza los costos en la empresa y maximiza las utilidades.
· Modelo psicosocial del ausentismo laboral. Este modelo sostiene que diferentes culturas de ausencia emergen como resultado de la interacción entre individuos, grupos de trabajo y la organización. Se propone que hay una “cultura de ausencia” propia de cada industria u ocupación. Esta cultura de ausencia puede ser dependiente, moral, fragmentada o conflictiva y, si bien la ausencia es una conducta individual, se da dentro de un contexto social y bajo la influencia de las normas de ausencia propias de la correspondiente cultura de ausencia.
· Modelo médico del ausentismo laboral. Para comprender este modelo, debemos tener presente la definición de salud de
· Este modelo identifica los factores que contribuyen a un patrón de ausentismo laboral determinado:
· demográficos (edad, sexo y nivel ocupacional)
· satisfacción con el empleo (general, niveles de remuneración, sentido de realización, etc.)
· características organizacionales
· contenidos del empleo (niveles de autonomía y responsabilidad)
· otros como compromiso
· distancia al trabajo, etc.
· Ausentismo laboral y retiro organizacional. Este modelo postula que existe una relación entre ausentismo laboral y voluntad de retiro del trabajador. Es decir que aquel empleado que no piensa permanecer en la organización, se ausenta más, previo a ese retiro. Sostiene también que esa actitud es más frecuente entre las personas jóvenes y de menor posición jerárquica.
A los efectos de nuestro trabajo, asumiremos que estos modelos se imbrican uno sobre otro y que las causales de ausentismo responden a un modelo pluricausal y complejo, variable según el contexto en el cual se estudie. El diferente mix de causas que puede darse en un país respecto a otro, es lo que hace de interés la realización de esta tarea, por cuanto los estudios internacionales, además de escasos, probablemente sean de escasa aplicación en nuestro medio.
Efectos del ausentismo laboral
El ausentismo laboral conlleva, como ya sabemos, variados efectos negativos para el propio ausentista, para sus compañeros de trabajo, para la organización, para su familia y para el estado. Sin embargo debemos destacar que, aunque han sido menos estudiados, también hay algunos efectos positivos del ausentismo que, aunque no llegan a balancear con los anteriores, no por ello son menos merecedores de estudio y análisis.
Estas consecuencias positivas, derivan de que el ausentismo puede suponer una estrategia para reducir el estrés laboral del trabajador y con ello mejorar su desempeño en otros roles, fundamentalmente en el ámbito familiar y social, ya que la conducta ausentista le permite disponer de más tiempo para ello. Asimismo, brinda a los compañeros de trabajo la oportunidad de realizar nuevas tareas y así demostrar sus habilidades o ensanchar su puesto de trabajo8.
Los efectos negativos son más conocidos, pero haremos un breve repaso de ellos8:
· Reducción de los ingresos familiares
· Progreso a indisciplina
· Aumento de la carga de trabajo de los compañeros aunque, en general, sin un beneficio económico concomitante
· Puede originar accidentes cuando los sustitutos no están familiarizados con el puesto de trabajo o con la tecnología empleada
· Es fuente de conflictos
Todo esto, más allá de los costos económicos directos e indirectos que ya fueron analizados.
Volviendo al modelo de Robbins, podemos analizar las ocho variables que integran el plano individual y como inciden en el ausentismo e ilustrarlas con las prácticas de nuestros entrevistados.
Capacidad
Entendida como la habilidad de un individuo para ejercer las diversas tareas de un puesto7 .
Mirado en referencia al trabajador ausentista, parece bastante evidente que si una persona no se siente capacitada para realizar las tareas que le han sido asignadas se sentirá agobiada por esa labor y tendrá una fuerte motivación para ausentarse del trabajo. Es bueno mencionar en este punto que diferentes estudios son concordantes en cuanto a que existe una relación entre ausentismo y rotación, y de hecho el primero precede a la segunda. Cuando un empleado aumenta sus ausencias probablemente está pensando en el abandono de la organización.
Pero, por otra parte, podemos mirar también la capacidad en referencia a los mandos medios y gerenciales de la organización. Esto seguramente tendría un impacto directo sobre el ausentismo de los empleados.
Aprendizaje individual
Es cualquier cambio relativamente permanente en la conducta, que aparece como resultado de la experiencia7.
Indudablemente, la capacidad de una persona de aprender es lo que permite asignarle nuevas tareas y nuevos desafíos, ampliar y ensanchar el puesto de trabajo y posibilitar su crecimiento dentro de la organización, generando una fuerte motivación para su permanencia en la misma.
Motivación
Es un tema sobre el que mucho se ha escrito desde hace décadas. Innumerables modelos y definiciones se han dado. Son clásicos los modelos de Maslow, Mac Gregor y, más recientemente Herzberg. Nos quedaremos sin embargo con la ofrecida por Robbins, dado que es su modelo el que estamos analizando. Dice este autor que la motivación se resume en los procesos que dan cuenta de la intensidad, dirección y esfuerzo por conseguir una meta.
El tema tiene que ver entonces con posibilitar que el puesto de trabajo permita alinear el esfuerzo del empleado de modo que, cumpliendo con su tarea, éste le permita encaminarse al logro de sus metas. Tiene mucho que ver con “ver al empleado como un todo”.
Valores y actitudes
Los analizaremos por separado. Los valores son las convicciones básicas de un individuo sobre el bien, lo correcto y lo deseable.7
Es indudable la relación que un adecuados sistema de valores individual tiene con el ausentismo, así como el hecho de que, por ser elementos intrínsecos del individuo, puede ser detectados en el proceso de reclutamiento y selección.
Robbins menciona el repertorio de valores de Rokeach, quien los divide en valores terminales (que es lo que la persona quiere lograr a lo largo de su vida, por ejemplo: seguridad, libertad, una vida emocionante, etc.) y valores instrumentables (cuales son las formas adecuadas de comportarse o las herramientas aceptables para obtener los valores terminales. Por ejemplo: ambición, honestidad, obediencia). Unos y otros condicionan la actuación del individuo y, en definitiva, el ausentismo es la expresión de una conducta, influenciada por estos valores.
Casi sin quererlo, entramos en el campo de las actitudes. Estas son formas de expresar juicios sobre objetos, personas o conocimientos y tienen tres componentes: cognición, afecto y comportamiento7.
El componente de cognición (hacer tal o cual cosa es bueno o malo) es un juicio de valor que sienta las bases para el componente afectivo (determinada persona, cosa o situación me gustan o no me gustan porque hacen o dejan de hacer lo que yo considero bueno o malo). Todo ello conduce al componente conductual (como esa persona, cosa o situación me gustan o no, me comporto de determinada manera en relación a ella).
Las posibles combinaciones de valores y actitudes que inciden sobre el ausentismo son muchas, pero podemos ilustrar con un ejemplo sencillo una de ellas.
Imaginemos un individuo que tiene como uno de sus principales valores terminales la seguridad familiar y como uno de sus principales valores instrumentales la independencia. Este individuo, por necesidades económicas, se desempeña en una tarea de riesgo, escasamente remunerada. Por ello, su puesto de trabajo le va a parecer malo, dado que corre riesgos físicos que se traducen en riesgo de no poder hacerse cargo de su familia si sufre un accidente grave, pero no puede aportar tampoco seguridad económica y se siente maniatado dentro del cargo porque no consigue otro puesto más aceptable para él. Es racional pensar que esta persona buscará ausentarse de la tarea tanto como pueda, particularmente cuando se sienta más expuesto o se generen situaciones en las que ve afectado su sistema de valores.
Personalidad y emociones
Reflejan la forma de comportamiento de un individuo frente a un hecho de la realidad y hacen, por lo tanto, que frente a una misma organización, con puestos de trabajo similares, un individuo responda ausentándose y otro no.
Percepción
Definida como el proceso por el que los individuos organizan e interpretan las impresiones sensoriales con el fin de darle un sentido al entorno7.
Es un elemento claramente relacionado con casi todos los anteriores, directa o indirectamente, pero que pone de manifiesto la necesidad de trabajar sobre esa percepción para que sea la adecuada y no genere como respuesta una afectación de las variables de salida, de las que el ausentismo es una de ellas.
Toma de decisiones individual
Implica elegir entre dos o más alternativas, en nuestro caso, faltar al trabajo y no faltar. Surge bajo la influencia de las otras seis variables anteriormente analizadas.
Características biográficas
Engloba un concepto bastante amplio, que incluye: sexo, edad, lugar de residencia, estado civil, entre otras. Tienen la ventaja de ser objetivas y poder registrarse fácilmente. Esto hace que estadísticamente se puedan correlacionar determinadas características biográficas con elevados niveles de ausentismo en determinada rama de actividad (la validez externa de estos análisis suele ser bastante restringida).
En lo que respecta al plano grupal, podemos analizar siete variables.
Comunicación
Específicamente estamos hablando aquí de la comunicación en el plano grupal. Qué se transmite, como se transmite, cuales son los códigos que se manejan, cuáles son las fuentes. Todo ello influye (y se deja influenciar a la vez) por las percepciones del individuo, que como vimos inciden fuertemente en la conducta y comportamiento del trabajador.
Estructura de los grupos
¿Cómo están conformados los grupos dentro de la organización? ¿Son grupos formales o informales? ¿Quiénes definen las metas a las que el grupo aspira? Estas interrogantes interaccionan fuertemente con todas las demás variables del plano grupal.
Equipos de trabajo
¿Se produce la sinergia necesaria entre los integrantes? ¿Se obtienen los resultados esperados, no sólo por parte de la organización, sino también por parte todos y cada uno de los miembros del equipo?
Liderazgo y confianza
Es este otro tema que lleva décadas de controversia y discusión, que exceden el alcance de este trabajo.
No obstante, hay algunos elementos que no podemos dejar de mencionar porque son los líderes (formales e informales) quienes fijan las metas reales de un grupo (entendiendo por reales las que el grupo se propone alcanzar y que pueden coincidir o no con las de la organización). De la confianza que el grupo deposite en el líder y de cuan alineado esté éste con los objetivos de la organización, dependerán fuertemente los resultados obtenidos.
Toma de decisiones en grupo
Análogamente con la toma de decisiones individuales, representa la necesidad de elegir entre más de una alternativa y se ve fuertemente influenciada por los procesos de comunicación, el liderazgo y la estructura de los grupos y equipos de trabajo.
Y nos toca ahora analizar el plano del sistema de la organización, y esto se convierte, para el tema del ausentismo, en un aspecto bastante medular del problema.
En efecto, el gerente o responsable de una organización puede y debe influenciar sobre todas y cada una de las quince variables mencionadas adoptando medidad tales como, sólo por citar algunos ejemplos, definiendo un perfil individual adaptado a cada puesto de trabajo, cuidando los canales de comunicación formales e informales, conformando equipos de trabajo adecuados, con líderes capaces. Pero es en el plano de la organización donde su influencia puede ser más efectiva.
Cuatro variables componen este plano:
Cultura de la organización
Robbins habla de un “sistema de significados compartidos”. Si bien suele haber una cultura dominante, y compartida por la mayor parte de los miembros de la organización, suelen haber subculturas que pueden diferir en mayor o menor grado de aquella.
La cultura de una organización no nace espontámente. Crece y se desarrolla sobre las experiencias anteriores de la organización y el éxito o fracaso que ellas hubieran obtenido. Pero, una vez instalada, se arraiga y es muy costoso, en tiempo y esfuerzo, generar cambios en ella.
Y, aunque parezca una paradoja, hay organizaciones que tienen instalada en ella la cultura del ausentismo.
Estructura y diseño de la organización
Nos habla de cómo están sistematizadas las tareas, de cómo está definido quien tiene la responsabilidad de qué, de cuáles son las normas que se deben cumplir y que ocurrirá si no se cumplen.
Diseño y tecnología del trabajo
Si la estructura y el diseño de la organización nos hablaban de qué, el diseño y la tecnología del trabajo nos hablan del como. Sin duda que están íntimamente relacionados. Es importante saber cómo se realiza cada tarea, en que condiciones, con que herramientas, como se mide el correcto cumplimiento de la misma.
Políticas y prácticas de Recursos Humanos
Sin duda uno de los aspectos que más ha cambiado en la historia de la administración y que será pilar fundamental de nuestra propuesta para reducir el impacto del ausentismo.
Próximamente publicaremos un artículo con recomendaciones y prácticas para intentar una reducción del impacto del ausentismo laboral.
Referencias bibliográficas
[1] Citada por Yamile Hamoui, Yadira Sirit y Mónika Bellorin (2005), Absentismo laboral del personal administrativo de una universidad pública venezolana, en: Salud de los Trabajadores, Vol. 13, Nº 2, Julio-Diciembre de 2005.
[2] Banco de Previsión Social – Memoria y Balance Anual 2004.
[3] Diario El Observador, Suplemento Café y Negocios, edición del día 25 de Junio de 2006
[4] Emil Frankel (1921), Labor absenteeism, en: The Journal of Political Economy, Vol. 29, Nº 6, Junio de 1921, páginas 487-499
[5] Daniel Danatro (1997), Ausentismo laboral de causa médica en una institución pública, en: Revista Médica del Uruguay, Vol. 2, 1997.
[6] Cecilia Bayce (2001), Ausentismo laboral en el personal de enfermería del Sanatorio Canzani, Tesis para obtener el grado de Licenciada en Enfermería.
[7] Stephen P. Robbins (2004), Comportamiento Organizacional, 10ª ed., Ed. Pearson-Prentice Hall
[8] Carlos Samaniego Villasante, Absentismo, Rotación y Productividad, en www.abacolombia.org.co [consultado 24 de Agosto de 2006]
[9] Francisco Mesa y Ana María Kaempffer (2004) en Revista Médica de Chile, Nº 132, páginas 1100-1108
martes, 20 de septiembre de 2005
JULIO, 2005
Dr. J. Enrique D’Ottone Clemenco
enriquedottone@movinet.com.uy
Resumen Ejecutivo.
Presentamos un trabajo que analiza algunos aspectos que tienen que ver con las perspectivas del Uruguay para mejorar su posicionamiento en los mercados internacionales.
Nos centramos en aspectos relacionados al marketing internacional, en particular la dificultad que tienen el país en fijar los precios de sus productos, en crear marcas globales y en producir a escalas suficientes para abastecer a grandes mercados.
Analizamos los productos que Uruguay ofrece y los mercados adonde exporta y establecemos algunas características de unos y otros que tal vez habría que redefinir o adecuar.
Planteamos lo que consideramos falencias en la comunicación de los atributos del “producto-país” y enumeramos los aspectos que pensamos se deberían corregir en este sentido.
Concluímos con la presentación de una “estrategia-país” que no pretende, ni mucho menos, ser una solución a toda esta problemática (lo cual excedería los límites del trabajo y nuestros conocimientos), pero sí por lo menos una visión unificadora de los diferentes aspectos involucrados en esta área.
Introducción
El propósito de este trabajo es analizar las perspectivas de Uruguay para mejorar su participación en el comercio internacional.
Evidentemente, este es un tema muy amplio, que abarca diferentes disciplinas que además del marketing, incluyen la economía y la política, entre otras.
Aquí nos enfocaremos en algunos de los aspectos que consideramos más relevantes y menos comentados tales como:
• La importancia de la marca
• Precios y Competitividad
• Características de los productos
• Requisitos para la internacionalización
que si bien no son los únicos necesarios ni suficientes para lograr los objetivos, merecen ser objeto de análisis.
El tema admite varios enfoques. Desde la perspectiva de una empresa que desea internacionalizarse, hasta un enfoque global de país. En el primer caso, pueden existir ejemplos de empresas exitosas, que han sumado mucho valor con la internacionalización pero que, por tratarse de casos aislados, no hacen a la perspectiva del país en su conjunto. Nosotros nos centraremos en aspectos más macro, del país en su conjunto.
Algunos datos
El Banco Central del Uruguay aporta una serie estadística donde se evalúa la proporción de exportaciones tradicionales y no tradicionales desde 1990 hasta 2003. Puede observarse allí que las exportaciones no tradicionales han tenido un sostenido incremento a lo largo del tiempo, con apenas un leve descenso en 2002 y 2003, pero ubicándose generalmente por encima del 70% del valor total exportado. Es importante aclarar que los llamados “productos tradicionales” incluyen básicamente carnes y lanas, pero no incluyen dentro de esta clasificación otros rubros de mucho peso en el total de las exportaciones.
Figura 1
En la figura 1, calculada a partir de datos de la misma fuente, puede observarse además como las carnes han superado a la lana en la última década y en lo que refiere a valores exportados.
En el año móvil cerrado en Junio de 2005, los productos tradicionales crecieron un 27.6% y los no tradicionales un 22.1%, respecto al año móvil anterior1.
Figura 2
¿Cuáles son los rubros más exportados entonces por Uruguay? Si se analizan las exportaciones según sección NADESA (Nomenclatura Arancelaria y Derechos de Exportación Sistema Armonizado), encontramos que un 31.3% corresponde a la sección I (Animales Vivos y Productos de Reino Animal) y, dentro de estos, el mayor valor corresponde a carne vacuna.
La sección II (Productos del Reino Vegetal), ocupa el segundo lugar, con un 17.53%, donde el capítulo más importante está dado por el arroz).
El tercer lugar, está dado por pieles, cueros, peletería y manufacturas de estas materias (sección VIII) y corresponde casi exclusivamente a pieles y cueros (capítulo 41). Le corresponde un 12.19% de las exportaciones del año 2003.
El cuarto lugar, está ocupado por la sección XI (materias textiles y sus manufacturas), que representan un 10.46% de las exportaciones.
Parece demostrado entonces que, efectivamente, lo que Uruguay exporta hoy son productos y subproductos del sector agropecuario. En una proporción importante, estos productos son commodities, con un bajo grado de industrialización y valor agregado. Uruguay, por sus niveles de producción, incide poco en los precios internacionales de estos productos y se comporta como tomador de los mismos.
Es interesante analizar la variación que han sufrido en el último año algunos de estos rubros de exportación1:
• Las solicitudes de exportación en general aumentaron un 16.7%
• Las exportaciones pecuarias tuvieron un decrecimiento del 63.4%
• La exportación de la industria frigorífica crecieron un 19.7%
• Los rubros que más han crecido son: lácteos (71.5%), molinería (69.3%) y máquinas y aparatos eléctricos (77%).
Es de destacar que de estos rubros que han mostrado el crecimiento más elevado, el rubro lácteos representó el 7.3 % de las exportaciones, la molinería el 6.8% y las máquinas y aparatos eléctricos el 0.6%.
Figura 3
¿A qué países exporta Uruguay sus productos?
Casi el 60% de lo exportado lo es a las Américas y, fundamentalmente al MERCOSUR, que representa un 22.5% de las exportaciones totales, una cifra similar a la que representan las exportaciones a los Estados Unidos de América. Europa representa un 20.6% de las exportaciones (17.7% a países de la Unión Europea y el resto fuera de la Unión), y otro 20% al resto del mundo. Básicamente, podríamos decir que hoy por hoy, nuestros principales clientes son Brasil y los Estados Unidos, que representan, en conjunto, casi un tercio de nuestras exportaciones1.
Figura 4
Parece importante analizar también cuál ha sido el comportamiento de estos diferentes países durante el último año. En el caso de Brasil, se creció en un 1.8%, en tanto exportamos un 39.7% más a los Estados Unidos y las exportaciones a Europa sufrieron un decrecimiento del 0.8%.
Las preguntas a responder incluyen, entre otras:
• ¿Debe Uruguay seguir siendo un exportador de productos agropecuarios y agroindustriales, casi en forma exclusiva?
• ¿Debe Uruguay seguir creciendo en sus mercados actuales o debe buscar nuevos mercados para anexar o sustituir a los actuales?
Las respuestas a estas preguntas implican la formulación de una “estrategia-país” que involucre a todos los interesados:
• Productores e industrias: Dispuestos a cumplir con los requerimientos de los mercados internacionales.
• Trabajadores: Dispuestos a involucrarse en esta estrategia-país a través de la capacitación permanente y la adecuada simbiosis con sus empleadores.
• Consumidores: Que, según lo que nos dice la teoría económica, podrían verse enfrentados a mayores precios internos de los productos nacionales, a cambio de beneficios futuros en la economía nacional.
• Gobierno: Dispuesto dar apoyo a toda la estructura y abrir caminos para esta expansión.
Algo de ello es lo que pretendemos esbozar en el cuerpo principal de este trabajo.
La importancia de la marca.
Figura 5
Mucho se ha hablado acerca de la necesidad de contar con una “marca-país”. A tales efectos la Presidencia de la República registró en la Dirección Nacional de la Propiedad Industrial, con el número 328.029, la marca “Uruguay Natural” y propició su uso por la mayor cantidad posible de asociaciones, empresas o cámaras, las que deberían suscribir un convenio con el Ministerio de Turismo para este uso.
Dice de esta marca :
“Resulta prioritario que Uruguay, como marca-país, genere un mensaje claro, sólido, inteligente y coherente. Esto dependerá del cuidado en el tratamiento de su imagen…”
Este mismo documento, describe además con lujo de detalles las características, colores, formas de utilización, espacio libre que debe rodear al isotipo, etc. . Sin embargo, aún en páginas oficiales, como la de la propia tarjeta Uruguay Natural, pueden observarse numerosos ejemplos de isotipos que no se ajustan a la normativa (figuras 6, 7 y 8), por no mencionar quizá la forma más vista por todos los montevideanos y que para nada se ajusta a las especificaciones: los taxis de la ciudad de Montevideo.
Figura 6
Figura 7
Figura 8
Un aspecto importante a tener en cuenta es: ¿quiénes, en nuestros mercados, ven la marca? ¿llega hasta el importador? ¿llega a la cadena de distribución? ¿llega al consumidor final? . Un ejemplo: claramente la marca Uruguay Natural que se publicita a través de la flota de taxis de Montevideo, busca llegar al consumidor final (turista) que visita nuestro país. Pero ¿tiene la misma importancia la marca para el consumidor de carnes, cueros, arroz, productos que, en general llegan al consumidor fraccionados y con la marca del importador?
Condiciones que debe reunir una marca - - .
Una marca es algo más que un símbolo que identifica a un grupo de proveedores de otro, es una imagen que transmite una promesa de entregar un conjunto determinado de beneficios en forma permanente.
Evidentemente la marca “Uruguay-Natural” buscó ser, fundamentalmente, una marca de experiencia, es decir, que el consumidor la asociara con la experiencia de consumir productos de Uruguay, satisfaciendo necesidades de autorrealización.
Para ser efectiva, una marca necesita ser mantenida y aumentar su valor. No hemos podido encontrar en la bibliografía consultada una descripción precisa del mensaje de la marca “Uruguay Natural”. En lo personal, encontramos una analogía con los símbolos patrios y con un país de “cielo y sol”, que deja por el camino muchas otras virtudes de los productos uruguayos. No conocemos investigaciones que nos digan cual es la percepción de la marca entre nuestros clientes internacionales y, resulta evidente, según los ejemplos anteriores, que no se monitorea el uso correcto de la misma.
La construcción de una marca implica por lo menos siete etapas:
• Comprensión del mercado objetivo: como vive, como piensa, que lo motiva, por quienes está integrado
• Descubrir la esencia de la marca: Que hechos y emociones debe despertar nuestra marca en la mente del consumidor.
• Identificar marcas competidoras: En nuestro caso, otras “marcas-país”.
• Propósito de la marca: Que es lo que deseo lograr al implantar la marca y como lo voy a medir.
• Desarrollo de la propuesta de valor de la marca. Formulación del beneficio distintivo que la marca ofrece al consumidor.
• Posicionamiento de la marca.
• Acciones de marketing.
Si bien no es el propósito fundamental de este trabajo, no podemos dejar de escribir, aunque más no sea unas líneas, acerca de las marcas individuales. En tal sentido, las empresas nacionales en general tienen producciones pequeñas, por lo cual les resulta muy difícil poder imponer una marca global. Sin embargo, es factible poder imponer productos uruguayos que luzcan una marca global a través de la inversión extranjera directa en el Uruguay, para lo cual es necesario fomentar la instalación de empresas extranjeras, con buenas marcas, que produzcan en el Uruguay para la región y para el mundo. Debemos ofrecer a esas empresas ventajas comparativas frente a otros países y hacer conocer las que ya tenemos.
Precios y Competitividad.
Cuando uno se refiere a precios, en un entorno internacional, debe tomar en cuenta no sólo el precio en el país de origen, sino el precio en el país destino y, fundamentalmente, el precio relativo frente a productos similares o sustitutos producidos en ese país o en otros con los cuales el país destino comercia. En este sentido, cobran gran importancia algunos aspectos:
• Costos de producción.
• Estructura impositiva.
• Costo de fletes y seguros.
• Restricciones a las exportaciones en el país origen.
• Restricciones a las importaciones en el país destino.
• Políticas cambiarias en ambos países.
El Banco Central del Uruguay1 elabora un índice de competitividad, que abarca desde 1999 hasta la fecha y toma como base 100, al año 1995. Más allá de las consideraciones que se puedan hacer acerca de la correcta elección del año base, lo cual cae en el terreno de la economía, podemos decir que, si observamos la figura 8, la competitividad global ha tenido una buena performance en los últimos años, así como la extrarregional. La competitividad con Brasil es estable y hay un deterioro de la competitividad con Argentina.
Figura 8
Dado que una proporción muy grande de las exportaciones están constituídas por commodities y que la producción del país no incide en los precios internacionales, Uruguay es netamente tomador de precios en este sentido. Quizá debiera pensarse en una oferta con mayor valor agregado, que permitan precios diferenciales basados en un producto único y diferente.
Qué tenemos para ofrecer.
No trataremos en este capítulo el tema de la oferta exportable de Uruguay, lo cual ya hemos hecho en la página 5, sino que trataremos de analizar brevemente que características tienen los bienes y servicios que puede exportar el Uruguay, así como lo que nuestro país puede ofrecer a las multinacionales con marcas globales que deseen instalarse en el país y producir con destino a la exportación.
Vamos a permitirnos hacer una comparación con un país que tiene una estructura demográfica similar la de Uruguay .
Irlanda tiene una población levemente superior a la de Uruguay, con similar tasa de crecimiento y esperanza de vida. Sin embargo su PBI per cápita es más de 10 veces superior al uruguayo.
Irlanda hace 20 años atrás tenía altísimos niveles de desempleo, padecía una emigración masiva, alta inflación y una recesión profunda.
Se dice que los cuatro pilares de la economía de Irlanda son: apertura comercial, incentivos a la inversión extranjera directa, política tributaria y educación gratuita hasta el nivel universitario.
En la década del 60, la mitad de los irlandeses dependían del trabajo en la tierra. Hoy sólo un 8% vive de esa actividad e Irlanda se ha desarrollado en base al turismo y los servicios, en especial de call-centers. Es el mayor exportador de software del planeta y un 40% de su PBI se obtiene a partir de la fabricación de productos farmacéuticos y productos de alta tecnología.
Uruguay, hace muchos años que tiene enseñanza libre y gratuita hasta los niveles universitarios y, en muchas carreras, la oferta de profesionales supera la demanda del mercado. Se trata de profesionales calificados que no tienen mayores dificultades en insertarse con éxito en el exterior. ¿Tenemos los uruguayos esa imagen de nuestros profesionales? O preferimos contratar consultorías internacionales, operarnos en el exterior (aún cuando en muchos casos existan la tecnología y profesionales preparados en nuestro país, etc.). El tema es que si nosotros, que estamos involucrados en nuestra “marca-país” no estamos seguros del valor y los beneficios que ella transmite, mal podemos difundir esos valores y esos beneficios.
Según el World Development Report del año 2000, reproducido en el portal del Proyecto Internacional de Indicadores Educativos (PRIE) (ver figura 9), Uruguay es el país más urbanizado de Latinoamérica, y el tercero en el mundo luego de Hong Kong y Singapur. A estos efectos, el estudio define como “urbanizado” el hecho de que la gran mayoría de la población se concentra en áreas urbanas y, de hecho, en Uruguay casi no hay áreas propiamente rurales, esto es que carezcan de electricidad, medios de comunicación y caminería.
El tema es ¿cuántos de los uruguayos conocemos esta característica de nuestro país? ¿esta es la imagen de Uruguay que difundimos en el mundo o por el contrario mostramos a Uruguay como “un país con grandes extensiones de campo, rodeados de la naturaleza y lejos de la civilización”.
Figura 9
Uruguay tiene una tradición de protección de la propiedad privada y es completamente abierto y no discriminatorio en lo que respecta al régimen de inversiones . Es cierto que la llegada de un nuevo gobierno, con una ideología diferente a la que ha gobernado anteriormente al país puede aportar un cierto marco de incertidumbre, pero la imagen que transmite el Uruguay es de estabilidad.
No existen restricciones a los flujos de capitales, el mercado de cambios es abierto, hay facilidades para importar bienes de capital, los contratos pueden ser denominados en moneda nacional o extranjera, se puede contratar personal extranjero, existen regímenes de zonas francas y de admisión temporaria, hay puertos y caminería aceptables, si bien es casi inexistente el transporte ferroviario de cargas.
Requisitos para la internacionalización
Una empresa que piensa en exportar su producción al exterior debe conocer al mercado importador y que lugar ocupará su producto en ese mercado. Asimismo deberá conocer que trámites deberá desarrollar para ingresar su producción al mercado destino. Deberá hacerse una estimación de los precios, incluyendo como se dijo los costes de fletes, seguros, trámites aduaneros, etc. y compararlos con los de la competencia en el país de destino.
Poder establecer en que forma se hará la internacionalización: se hará un joint-venture con una empresa local, se dirigirá a un importador, a un representante, será un insumo industrial para la empresa extranjera…
Es importante que la empresa sepa con que fuentes de financiamiento puede contar, sabiendo que en nuestro país se puede obtener financiamiento tanto para la producción (pre-embarque) como para el crédito que se otorgará al comprador (post-embarque).
El Ministerio de Relaciones Exteriores cuenta con una Dirección de Programación Comercial, que realiza estudios de mercado en el exterior y puede aportar valiosos datos al productor nacional.
En Uruguay, alrededor del 90% de las empresas son Pymes . Podríamos agregar que empresas que, para el contexto uruguayo son medianas, son pequeñas en el contexto mundial.
Evidentemente, esto hace que su producción pueda resultar insuficiente para satisfacer las necesidades de grandes mercados, así como para lograr economías de escala, negociar precios de insumos y productos, generar una marca global, etc.
Un aspecto importante que están requiriendo los mercados internacionales está vinculado a la Responsabilidad Social Corporativa . Pueden ser citados numerosos ejemplos de esta tendencia, pero tal vez los más representativos sean los “Principios para los Negocios de la Caux Round Table”, las “Directrices de la OCDE para las Empresas Multinacionales”, el “Global Reporting Initiative”, el “Pacto Global” de las Naciones Unidas, los “Principio Globales”, de León H. Sullivan y el “Libro Verde” de la Unión Europea.
Este concepto no es aún perfectamente comprendido por muchas empresas en nuestro país y, en la mente de no pocos empresarios, Responsabilidad Social Corporativa sigue siendo sinónimo de “filantropía” o, peor aún, de “compensar con dinero el daño que hagamos”. Citando a Fernández Fernández, decimos que “… la primera y más directa manera que tiene una compañía de ejercer su Responsabilidad Social Corporativa es esforzándose por ser cada vez más rentable y mejor empresa, creadora y distribuidora de valor y riqueza económica, generadora de empleo, proveedora de bienes y servicios …”
En Uruguay , una buena parte de las empresas que adhieren a estas políticas se encuentran nucleadas en la organización DERES. Analizando el cuadro de empresas adheridas (al año 2003), podemos observar que hay 22 empresas nacionales, 5 empresas mixtas y 11 empresas extranjeras. Vale decir que las empresas nacionales son poco más de la mitad del total de empresas afiliadas. En relación a sus rubros de actividad, 9 son industrias manufactureras, 3 son empresas de intermediación financiera, 9 son empresas de actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, 5 son empresas de transporte, almacenamiento y comunicaciones y el resto pertenecen a otros rubros. Es de destacar que sólo figura un canal de televisión, una emisora de radio, dos diarios (ambos de Montevideo), y una institución de enseñanza (Universidad Católica). En cambio, figuran casi todas las grandes consultorías de empresas del país, lo cual podría convertirse en un factor multiplicador importante.
Estrategia de Marketing.
Abordar este tema exhaustivamente, excede los límites que nos hemos impuesto para este trabajo, implica además una tarea multidisciplinaria y una información más completa de la que disponemos. No obstante, esbozaremos aquí algunos aspectos que, basados en los elementos analizados más arriba permitirían, según nuestra visión, un mejor posicionamiento de los productos uruguayos en el mercado global.
Un elemento clave, es definir cuales serán los objetivos estratégicos del Uruguay en este sentido. Si bien la economía nos dice que debemos ser preponderantemente un país agropecuario y agroindustrial, nadie dice que no podamos incursionar en otros rubros. Las escalas de producción pequeñas deberían hacer apuntar nuestros productos manufacturados a mercados selectos, donde podamos colocar productos diferenciados a buenos precios, incorporando tasas importantes de valor agregado.
Se debe revalorizar la “marca-país”. Deben definirse adecuadamente los atributos de la misma y concientizar primero que nada “hacia adentro” (hacia nosotros, los uruguayos) de la presencia de esos atributos. Alguno de los que no deberían faltar son: altos niveles culturales y educativos, seguridad, estabilidad política y económica, fomento a las inversiones, bajos niveles de contaminación, buena estructura de comunicaciones (caminería, puertos, aeropuertos, telefonía fija digital, telefonía celular, Internet, etc.), entre otras. Podría ser necesario incluso redefinir el concepto de “Uruguay Natural”, que quizá es muy limitado y rediseñar el isotipo de la marca-país.
Se debe asegurar la llegada de la marca hasta el consumidor final de nuestros productos, tratando de incluírla aún en aquellos que se venden fraccionados, o en productos manufacturados. Las embajadas y consulados deberían ser verdaderos agentes difusores de esta marca.
Se debe fomentar la formación de clusters, en especial en la industria del turismo y vitivinícola, a los efectos de potenciar estas actividades y lograr sinergia entre los diferentes actores de estas industrias (productores, proveedores, servicios, etc.).
Deben hacerse conocer los mecanismos de promoción de exportaciones e inversiones, para que todas las empresas, de cualquier tamaño, puedan acceder a ellos (y conocerlos es el primer requisito para el acceso).
Tendría que existir un organismo coordinador que detecte que necesitan los mercados internacionales que pueda ser producido en Uruguay, de manera de poder fomentar la producción de esos bienes o servicios, quizá reconvirtiendo empresas que hoy tienen dificultades en la colocación de sus productos. En alguna forma, se trataría de crear “pools” de posibles compradores que se articularían con “pools” de posibles productores .
Se debería estimular la adecuación de las formas de producir de la industria nacional con lo que requiere el mercado internacional, en particular en lo que refiere a normas ISO 9000 y 14000, así como normas de Responsabilidad Social Empresarial o Corporativa.
Como dijimos, seguramente estas condiciones son necesarias para mejorar el posicionamiento de Uruguay en el concierto internacional, pero seguramente también que no son suficientes. Pero son el inicio de un camino de “sintonía” con lo que requieren los mercados.
Querámonos, Cuidémonos
Vean que interesante:
En el 1900 la tasa de mortalidad por problemas cardiovasculares era de 145 cada 100.000 habitantes, por cáncer 54 cada 100.000 habitantes, por tuberculosis 100 de cada 100.000 habitantes y por accidentes 64 de cada 100.000 habitantes.
Un rápido análisis de estos datos nos pone de manifiesto lo terrible que resultaba en ese entonces la tuberculosis y la tremenda mortalidad que causaba, pero… veamos un poco más en profundidad: morían más por problemas cardiovasculares que por tuberculosis y además moría casi tanta gente por cáncer que por accidentes.
Y ¿cómo habrá evolucionado esto?. Las tasas de muerte cada 100.000 habitantes en 1925 eran de 137 para las cardiovasculares,71 para el cáncer, 132 para la tuberculosis y 46 para los accidentes. La tuberculosis por esta época mataba casi tanta gente como los problemas cardiovasculares, pero la mortalidad por accidentes había bajado respecto a 25 años antes.
En 1950, las tasas eran de 221 para las enfermedades cardiovasculares, 151 para el cáncer, 59 para la tuberculosis y 47 los accidentes. ¿Qué panorama distinto, no? Ahora la principal causa de muerte son las enfermedades cardiovasculares y los accidentes matan a casi tanta gente como la tuberculosis.
¿Y hoy? La tasa de mortalidad cada 100.000 habitantes para las enfermedades cardiovasculares es de 309, para el cáncer es 230, para la tuberculosis es 1 y para los accidentes es de 33.
Y ¿a que viene todo esto? Escapa a los propósitos de este artículo y a nuestros conocimientos un análisis detallado de las causas que han privilegiado unas causas de muerte sobre otras, pero sí nos permitiremos hacer algunas reflexiones.
Una severísima enfermedad infecto-contagiosa que hace apenas unas décadas atrás mataba a 100 de cada 100.000 uruguayos ha podido ser derrotada por el avance de la medicina y otras ciencias. Sin embargo, aún hoy, 33 de cada 100.000 uruguayos mueren por accidentes (causa que es, además, la que mata más gente joven). ¿Por qué, siendo algo que no es tan difícil prevenir?. Las enfermedades cardiovasculares, ¡más de 300 de cada 100.000 uruguayos mueren por esta causa!. Enfermedades que también se pueden prevenir y que, aún desarrollándolas, con un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado no deberían ocasionar tantas muertes. Lo mismo el cáncer. Muchas formas de cáncer se pueden prevenir, en particular aquellas más frecuentes entre la población del Uruguay, y muchas otras son curables, si se hace un diagnóstico precoz.
Por eso lo del título: Querámonos, Cuidémonos. No es tan difícil. Sólo hace falta tener una cultura de salud. Todos nosotros estamos preparados para enfrentar la enfermedad. Sabemos que si nos sentimos mal, debemos llamar al médico, probablemente nos habremos afiliado a una emergencia móvil por si sufrimos un evento de salud de mayores proporciones pero ¿Quién nos ha enseñado a conservar la salud? y, si nos han enseñado ¿Quién lo practica?, y lo que no se practica, se olvida. Y la salud es nuestro gran olvido. Sólo nos acordamos de ella cuando la perdemos. A veces, hasta ponemos el argumento de “… cómo voy a cuidar mi salud, si no tengo plata …”. ¿Realmente han pensado en eso? ¿De verdad?, porque, si lo han hecho, debieran haberse dado cuenta de que es mucho más caro estar enfermo que mantenerse en salud.
Lo que ocurre es que a veces imputamos este gasto a los medicamentos que debemos consumir para tratar las enfermedades que no supimos evitar (la pastilla para “la presión”, las pastillas “para el colesterol”, los medicamentos “para el corazón”, el “aparatito para los bronquios”) y tratar de recuperar la salud perdida (generalmente en forma parcial). No son gastos en salud, son gastos en enfermedad.
Muchas medidas para mantener la salud son total y absolutamente gratuitas: caminar, cuidar el stress, no abusar de las grasas, no tomar sol sin protección, querer y ser querido, disfrutar del aire libre cuando se puede, no fumar, respetar las normas para prevenir los accidentes, y tantas y tantas otras.
Quien diga que el el 2025 podamos “dar vuelta” las estadísticas …