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miércoles, 12 de enero de 2011

La patria potestad

Código Penal Uruguayo
279.B. (Omisión de los deberes inherentes a la patria potestad)
El que omitiere el cumplimiento de los deberes de asistencia inherentes a la patria potestad poniendo en peligro la salud moral o intelectual del hijo menor será castigado con tres meses de prisión a cuatro años de penitenciaría.


No soy abogado y no pretendo hacer una análisis jurídico de este artículo del Código Penal, pero como ciudadano y como padre no puedo menos que preguntarme: si esto es lo que dice la ley, entonces ¿cómo es que los menores infractores son entregados 10, 15 o más veces a sus padres? ¿Cómo no se sanciona "con tres meses de prisión a cuatro años de penitenciaría" a los padres que no velan para que sus hijos no se droguen, no anden armados, no circulen en autos o motos a 160 km./hora, no corran picadas, no se alcoholicen y tantos etcétera más?

Podrán argumentarse condiciones sociales o culturales, las cuales no se aplican en todos los casos (no es lo mismo el menor que roba una manzana que el que corre una picada alcoholizado y con un auto que vale varios miles de dólares), pero además el CPU impone como una obligación, independientemente del nivel socio económico cultural, salvaguardar la salud moral e intelectual del hijo menor.


Hay una degradación de la paternidad y de la familia que no está siendo adecuadamente manejada por quienes debería hacerlo.


Esto es necesario para crecer y mejorar, como personas y como nación.

viernes, 7 de enero de 2011

La supercalidad

Se trata de un concepto bastante viejo, que menciona Christian Grönroos en su libro "Marketing y Gestión de Servicios" que es un clásico del marketing y se publicó a mediados de los '90.
La supercalidad no es tener una mejor calidad... es desperdiciar los recursos de la empresa y, peor aún, desestimular a los accionistas para seguir trabajando en calidad, fomentando la falsa creencia de que "la calidad es cara".
Grönroos dice que si la calidad experimentada es menor que la esperada, el cliente se encuentra en una situación de "calidad negativamente confirmada" (mala calidad). Si la calidad experimentada y la calidad esperada son iguales, estamos en una situación de "calidad confirmada" (calidad aceptable). Esto no es suficiente en los mercados de hoy en día, la calidad experimentada debe ser algo mayor que la calidad esperada, llegando a una situación de "calidad positivamente confirmada" (buena calidad), que sorprenda al cliente y nos diferencie de la competencia. Pero hay una cuarta situación en que la calidad experimentada supera ampliamente a la calidad esperada, esto es lo que se llama la "supercalidad", un nivel de calidad demasiado bueno para ser justificable. Los riesgos de la supercalidad son una relación costo-beneficio baja  o que el cliente perciba (aún cuando no fuera cierto) que esos elementos en exceso encarecen el precio que paga por el servicio.
Sin embargo, se hace necesario comenzar a desenredar la madeja de como se forman la calidad esperada y la calidad experimentada, de los diferentes segmentos a los que se dirige la propuesta (lo que para Juan es calidad positivamente confirmada, para Pedro puede ser supercalidad); de como el diseño del producto puede contemplar una amplia gama de expectativas o habrá que hacer diferentes diseños para cada segmento, etc.
Como siempre, el cliente manda y define... también para crecer y mejorar.

Hasta la próxima.

jueves, 6 de enero de 2011

Accidentes de tránsito. ¿Qué hacemos con esto?

Desde hace ya varias semanas venimos padeciendo una seguidilla de accidentes de tránsito, donde su efecto más visible es la pérdida de vidas humanas, en su mayoría jóvenes, aunque en estos casos poco importa la edad. Pero, aunque no se habla tanto en la prensa, también hay secuelas irreparables: mutilaciones, familias desmembradas, sufrimiento de los seres queridos, sustento familiar que se pierde, días de trabajo pérdidos, fuertes gastos para las familias y el estado en la reparación (cuando es posible) de los daños...
Los que andamos todo el día por la calle, podemos ver que el tránsito en Montevideo está mal, muy mal controlado.
El que tiene una camioneta grande muchas veces se cree con derecho a pasar primero en una esquina, aunque venga a la izquierda o tenga un cartel de ceda el paso; el que tiene una agil motito se cree con derecho a pasar entre el auto y el cordón de la vereda, olvidándose de que todos los espejos tienen un punto ciego; el que conduce un vehículo con motor cree que tiene poder sobre las bicicletas y que los peatones que quieren cruzar, aunque sea en una esquina, son una molestia.
Personalmente, hace mucho, mucho tiempo que no veo a la Policía de Tránsito en la calle, salvo cuando van abriendo paso a algún visitante extranjero o delegación deportiva. Si es función de la policía, en general, mantener el orden, debiera ser objetivo primoridal de la Policía de Tránsito mantener el orden en el tránsito.
Por supuesto que es responsabilidad de cada usuario de la vía pública (peatón o conductor) comportarse adecuadamente pero, cuando eso no pasa, alguien tiene que llamarlo al orden.
También debiera ser responsabilidad de los padres saber si su hijo está capacitado y es responsable como para asumir la conducción de un vehículo, pero hace unos días todos nos enteramos de un gravísimo accidente causado por un joven a quien le habían regalado un auto pocos días atrás.
Y ni que hablar de las nuevas modalidades como "la gallinita ciega", "la ruleta rusa", las picadas... formas encubiertas de intentos de suicido, cometidas por jóvenes que a veces tienen edades de quince años o menos. ¿Y sus padres? Donde está el ejercicio de la patria potestad en estos casos.
No tengo soluciones para este problema. Sólo sé que algo hay que hacer. He oído propuestas de limitar la velocidad, de ser más estrictos en la entrega de la licencia de conducir, de aumentar las sanciones a las infracciones. Nada de eso sirve en tanto alguien idee formas de violar las disposiciones, y en eso los uruguayos nos creemos muy vivos. Alguien anulará los dispositivos de límite de la velocidad (porque además tendríamos que tener un límite en ciudad y otro en carretera), o evadirá las multas, o dará un examen de conductor impecable, pero después dejará de cumplir las reglas.
Como dije, no sé que es lo que hay que hacer, pero algo hay que hacer para que podamos seguir creciendo y mejorando, en paz, en orden, y sin tener que seguir lamentando tantas pérdidas de vida y de calidad de vida.
Hasta la próxima.

jueves, 2 de julio de 2009

Acerca de la gripe A H1/N1

Aunque soy médico no pretendo escribir una nota científica. Tampoco una nota sociológica porque no soy sociólogo, pero sí quiero dar un enfoque humano porque soy parte de la humanidad y libre de opinar como cualquier habitante de este planeta.
Me molesta profundamente la ligereza e irresponsabilidad que tienen algunas personas cuando "tiran" información sobre este grave problema y dicen cosas como que fue creado intencionalmente para que los laboratorios generen más ganancias, o dislates por el estilo.
En mi país, entre ayer y hoy, murieron las primeras cuatro personas víctimas de esta enfermedad. Yo me pregunto: si sus familiares leyeron la información anterior y la creyeron ¿como se sentirán ahora, pensando en que su ser querido fue víctima de la ambición?
Si quieren saberlo, yo también pienso que el tema de este nuevo virus es un problema económico. Pero no en el sentido de gente inescrupulosa que mata a otra gente (que también los habrá, no seamos tan ingenuos) sino en un sentido más real del que muy poco he oído hablar. Se habla de que, por lo menos en Uruguay, puede haber picos de ausentismo de hasta 30%. Eso significa que las escuelas funcionarán con 30% menos de maestros, la seguridad estará a cargo del 70% de los policías. Los centros asistenciales tendrán una mayor carga de trabajo, pero 30% menos de médicos y de enfermeras. Las fábricas verán disminuir su productividad, el país su competitividad... ¿Les parece una visión demasiado materialista? Yo no lo creo. Porque esa generación de riqueza que se pierde es la misma que me permite darle de comer a mis hijos, mantener la seguridad social, disminuír la pobreza. No entremos en la discusión de como se usan los recursos. Lo cierto es que si los recursos dejan de generarse (o disminuyen fuertemente) no existe ni siquiera la opción de usarlos bien.
También se cuestiona que se da a esta enfermedad mayor difusión que a otras enfermedades que causan muchas más muertes y están arraigadas desde hace mucho tiempo en países pobres del planeta. Y yo pienso que es lógico. Este problema es nuevo, y hay que buscarle solución. Los otros problemas son viejos y las soluciones ya han sido planteadas. O bien han existido dificultades para ponerlas en práctica o bien se trata de un problema político que no es mi intención, ni este es el lugar apropiado, para comentarlo.
En resumen: tratemos el tema de la gripe A H1/N1 responsablemente. No importa que opinemos diferente. Que cada cual diga lo que responsablemente sienta que debe decir, pero sin tomarlo a la chacota o, mucho menos, generando intencionalmente confusión que daña, y mucho, a quienes dicen defender.

miércoles, 10 de enero de 2007

Pasteras, papeleras, ecología y otras yerbas.

Mucho se habla en estos días acerca de la instalación de dos fábricas de pasta de celulosa en el litoral uruguayo, y del conflicto que ello ha generado entre el Uruguay y la Argentina.

Desde nuestro punto de vista, este es un claro ejemplo de negociación por posiciones, no por intereses.

“Con los puentes bloqueados no hay negociación”, “Botnia se va a ir, si o si”. ¿Pero donde se mencionan los intereses? ¿Se ha tomado en cuenta a todos los stakeholders?

Pensemos.

Intereses:

  • Para Uruguay
    • Recibir la mayor inversión extranjera directa de su historia
    • Crear una interesante cantidad de puestos de trabajo directos e indirectos
    • Desarrollar su imagen internacional de lugar interesante para radicar inversiones
  • Para Argentina
    • No ver afectada la calidad de vida de las ciudades fronterizas con Uruguay
    • No ver afectado el valor turístico del balneario de Ñandubaysal

Stakeholders más evidentes:

  • Ciudadanos de ambos países
  • Gobiernos
  • Inversores extranjeros
  • Consumidores de los productos de estas fábricas

Un argumento que se ha manejado es que los uruguayos estamos siendo manejados por intereses espurios, que no es real que no vaya a existir contaminación, que no se generarán tantos puestos de trabajo. Esto pretende combatirse con mal manejo de la información, desconociendo que se pretende defender un balneario privado y se ataca lo mismo que se practica.

Se habla de contaminación visual, y se defiende con el bloqueo de los puentes, que produce una verdadera contaminación sicológica, impidiendo no sólo el tránsito de turistas, sino también el contacto de familiares que viven a uno y otro lado del río y poniendo en riesgo la estabilidad económica de muchas familias (no sólo uruguayas) que viven del turismo.

Mientras se negocie por posiciones, el problema no tendrá atisbo de solución.

Los intereses uruguayos sólo pueden ser contemplados con la instalación de las plantas, respetando las decisiones ya tomadas sobre la localización y beneficios fiscales.

Para los argentinos, seguramente tienen muy claro que no hay industria que no contamine. Aún la industria turística genera algún grado de contaminación. Deberán especificar que grado de contaminación es aceptable y verificar con estudios independientes y objetivos si los que producirán las plantas son aceptables. Precisamente establecer criterios independientes y objetivos para evaluar el cumplimiento de los compromisos es uno de los pilares de la negociación por intereses.

Resta decir que no estoy a favor ni en contra de la instalación de las plantas de celulosa. Sí estoy en contra de todo tipo de argumentación de una y otra parte que sólo esté basada en el “quiero que”, en lugar del “lo quiero por”. Y seguramente habrá intereses en común que permitirán encontrar la salida adecuada.

Por lo menos, así lo espero…